1. Las parejas se comprometen e invierten mucho tiempo y
dinero planeando la ceremonia, pero no hacen casi ningún esfuerzo por
prepararse para vivir el matrimonio
Las bodas son un buen negocio: vestidos, programas de TV, el
banquete, las revistas, etc. No me malinterpreten, me encantan las
bodas, son maravillosas, pero no son el objetivo del matrimonio. He
visto a muchas parejas tener una boda de ensueño tan solo para lamentar
un horrible matrimonio. La cuestión es que la boda dura un solo día pero
el matrimonio debe durar toda la vida. Por lo tanto, asegúrate de
planear tu vida para mucho más que solo la fiesta de un día. Puedes
encontrar bastante material en línea para orientar a los novios antes de
casarse (e incluso es provechoso vivir un retiro para novios).
2. Consideran que el matrimonio es un “contrato” es vez de una “alianza”
Cuando te casas, el Estado clasifica tu unión tan solo como un
contrato. Mis dos hermanos abogados me han enseñado que legalmente un
“contrato” es un documento que se elabora basado en la falta de
confianza entre dos partes, en donde cada quien está preocupado tan solo
por proteger sus propios intereses. Por el contrario, Dios creó el
matrimonio para ser mucho más que eso, lo creó para ser una Alianza. En
una alianza lo que importa, no son los intereses propios, sino los
intereses de otra persona. Es un acuerdo desinteresado, eterno, sin
salida ni “plan B”. Esta es la única manera en que realmente puede
funcionar un matrimonio, pero desafortunadamente nuestro mundo moderno
ya no lo considera así.
3. Construyen el matrimonio en sentimientos en vez de basarlo en el compromiso
No hay nada malo en los sentimientos, son una parte muy
importante en nuestra vida; pero no fueron hechos para basar en ellos
nuestro camino o nuestra vida, debido a que son volubles e inconstantes.
El matrimonio es demasiado importante para basarlo en
sentimientos. Por el contrario, debemos construir nuestro matrimonio en
el compromiso para resistir esos días en que no sentimos nada. Nuestro
mundo moderno adora los sentimientos y es muy fácil renunciar a un
matrimonio en el momento en que los sentimientos cambian. Las parejas
más fuertes son aquellas que han aprendido que el matrimonio requiere
decidir amarse uno al otro incluso en esos días en que es difícil
aceptarse o quererse.
4. Consideran que el matrimonio es asociarse y dar un 50-50
El matrimonio claro está, es una asociación. Pero en nuestro
mundo moderno, hemos dividido todo en "suyo" y "mío", de una manera muy
peligrosa. Cuando visualizamos al matrimonio como un "50-50", siempre
estaremos llevando récord de cuanto se recibe y quién se esfuerza más o
menos: por lo general nuestro "dar" lo calificamos siempre mejor que el
de nuestra pareja. Estaremos tentados a dar menos en la manera en que lo
hagamos "parejo". Eso eventualmente lleva a un resentimiento que
reemplaza al amor, ya que ninguno quiere dar más de lo que le
“corresponde”.
En vez de ver al matrimonio como un “50-50”, considéralo como un 100-100. Da siempre lo mejor de ti mismo el 100% de las veces.
5. Consideran que la felicidad de los hijos debe estar por encima de la salud del matrimonio
Obviamente los hijos son una enorme responsabilidad y debemos
hacerlo todo por ellos, pero, nuestro mundo moderno ha considerado
equivocadamente, que la felicidad de los hijos debe ser prioridad encima
de contar con un matrimonio saludable. No es nuestro trabajo el criar
hijos “felices” sino criar adultos responsables. Cuando nos enfocamos
solo en su felicidad temporal, acabamos haciéndoles daño a ellos y a
nuestro matrimonio al mismo tiempo. Cuando se van, acabamos con un “nido
vacío” y un matrimonio igual de vacío.
Uno de los más grandes regalos que puedes dar a tus hijos es la
seguridad de crecer en un hogar en donde hay unidad entre mamá y papá,
en donde pueden verlos amorosos y comprometidos el uno al otro.
6. Textean más de lo que hablan
Me encanta la tecnología y creo que los teléfonos móviles y las
computadoras pueden ser de gran ayuda para mantenernos en contacto,
pero, esas mismas herramientas pueden hacer mucho daño y ser un gran
obstáculo en la comunicación con nuestro esposo o esposa y otros seres
queridos.
Muy frecuentemente podemos estar juntos en un mismo cuarto,
pero cada quien en diferentes mundos. Los matrimonios modernos pueden
beneficiarse mucho si pasamos menos tiempo con la tecnología y más
tiempo personal con los que amamos. Todos podemos obtener gran provecho
por escribir menos y dialogar más.
7. Han buscado el sexo y el romance en el exterior
Probablemente esto pueda pisar algunos callos, pero es necesario
que se mencione. Uno de los más grandes problemas y que más daño hace a
los matrimonios, es el que en este mundo moderno el esposo y la esposa
han dejado de conquistarse el uno al otro y han optado por cultivar sus
fantasías sexuales y románticas en fuentes externas como la pornografía,
literatura erótica y novelas románticas.
Ya lo he mencionado otras veces, la pornografía destruye el sexo y
la intimidad en el matrimonio. Sin embargo, el matrimonio moderno puede
mejorar instantáneamente si estamos comprometidos a ser físicamente
monógamos y mentalmente monógamos también.
8. Piensan que el divorcio resolverá todos los problemas
Hay un mito moderno muy peligroso, de que el divorcio resuelve
todos los problemas que tenemos en el matrimonio, pero la realidad es
que el divorcio siempre crea más problemas de los que resuelve.
En vez de decidir darse por vencidos en el momento en que surgen
las dificultades, vayamos resolviendo los asuntos, creando soluciones,
en vez de crear excusas. Luchemos siempre por un “nosotros” en vez de
luchar el uno contra el otro.
Fuente: PildorasdeFe.net (Adaptación y traducción al español por Patricia Rocha. Artículo publicado originalmente en Dave Willis´s Blog)