miércoles, 9 de julio de 2014

Ternura y firmeza con los hijos.


Como les tenía prometido escribiré un pequeño resumen de lo que me dejó el libro "Ternura y firmeza con los hijos" de Alexander Lyford-Pike. Este libro contiene los consejos esenciales para los padres en la educación de los hijos.
El autor desarrolla el contenido en un camino de tres etapas: comunicación asertiva, respaldar las palabras con hechos y establecer las reglas del juego.
Muchas veces nos sentimos fracasados al pensar que nuestros hijos no quieren o simplemente no hacen caso a nuestras peticiones o palabras. Resulta que a veces es problema del lenguajes que estamos usando. Debemos dar mensajes DIRECTOS Y ASERTIVOS que no dejan duda en la mente de nuestros hijos lo que deseamos pj: "quiero que ordenes tu cuarto en este mismo momento", "tienes cinco minutos para terminar de ver tele y acostarte a dormir"; tenemos que evitar frases como: "se bueno", "pórtate como un niño de tu edad" pues el niño no sabe lo que eso significa y lo más seguro es que no cumplan nuestras expectativas.
Es importante tener en cuenta, que esos mensajes asertivos tendrán efecto según la forma en cómo hemos acompañado nuestras palabras con los gestos; hay que evitar los gritos, porque éstos muestran descontrol; hablemos en tono CALMO pero FIRME. Siempre miremos a los ojos del niño y demostremos que tenemos controlada la situación.
 En algunos casos, nuestros hijos buscarán eludir las órdenes tratando de engancharnos en conversaciones... nosotros debemos manejar estas situaciones cuando se presentan pj: Madre: -Alberto recoge los juguetes ahora- Hijo: ¿Por qué siempre yo y no Luis? Madre: -Ese no es el tema, quiero que recojas los juguetes ahora-.
El autor desarrolla otras técnicas del manejos de situaciones como el "tiempo fuera" del que les hablé hace poco y la técnica de extinción ( que se refiere a ignorar actitudes inadecuadas como las pataletas para no darles importancia y así el niño poco a poco sabrá que deberá dejar de hacerlo).

Por otro lado en cuanto a respaldar las palabras con hechos, habla de las consecuencias LÓGICAS  que sufrirán nuestros hijos cuando realizan algo que no es debido pj: el hijo mayor le rompe a propósito el juguete al hermanito menor, se le saca dinero de sus ahorros para comprar un reemplazo; nuestra hija derrama el agua deliberadamente, se le dice que lo seque; alguno pone la música a todo volumen en el cuarto, se le saca el equipo por unos días.
Si permitimos a nuestros hijos que con sus enojos se salgan con la suya, les estamos enseñando que cada vez que lo hagan no enfrentarán ninguna consecuencia por sus acciones; es por ello que siempre debemos ser asertivos y nunca anunciar castigos que no podremos hacer cumplir como lo típico cuando una mamá que no deja salir al parque a su hijo por un mes, termina cediendo porque es peor dejarlo encerrado (esa acción demuestra que hagan lo que hagan las consecuencias no habrá que afrontarlas).
Así como para las acciones malas hay consecuencias lógicas, debemos saber que para las buenas también existen los refuerzos positivos o motivaciones. El autor recomienda cambiar el excesivo elogio por motivaciones tangibles como privilegios o premios especiales pj: “Juan estuviste jugando con tranquilidad, puedes quedarte levantado una hora más", "María me ayudaste tanto en la cocina y la mesa que te invito a comer un helado".
Los premios también deben ser LÓGICOS para que luego no se convierta en que sólo hagan las cosas por lo que recibirán a cambio y siempre deben ser escogidos por los padres.
Finalmente es muy importante el reunirse con los hijos para "establecer las reglas del juego". Será el momento de poner claramente sobre la mesa lo que se quiere y lo que sucedería al no cumplirlo. Recordemos que los niños necesitan normas y criterios o modelos claros para poder desarrollar su personalidad, ya que aprenden a cómo comportarse en sociedad (rodeados de otras personas) de lo contrario podrían crecer "antisocialmente" (son esos niños que no aceptan normas y actúan contrario a cualquier parámetro) así que para ello con ternura y firmeza los padres los podemos ayudar poco a poco.

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