miércoles, 21 de enero de 2015

¿CÓMO SE PUEDE MEJORAR LA COMUNICACIÓN EN EL MATRIMONIO?



Hace poco leí una definición de comunicación que la explicaba como aquel proceso de interacción social mediante el cual las personas se conocen e intercambian experiencias, emociones, ideas, creencias o sentimientos. Comunicarse sería todo acto de compartir, relacionarse, entender y ser entendido. 
Por otro lado es de saberse que no todas las comunicaciones son efectivas, es importante hacer caso a la forma en cómo nos estamos comunicando para hacer de la interacción una experiencia grata.
Algunos pensadores de familia han dicho que muchas de las crisis matrimoniales suceden a causa de una ruptura en la comunicación de los esposos. Es importante tener esto en cuenta para no permitir que por una falta de comunicación, nuestros matrimonios se vean en problemas. 
A continuación les presento una recopilación de consejos para mejorar la comunicación en el matrimonio propuestos por distintos autores.



5 Tips para mejorar la comunicación en el matrimonio




Una gran cantidad de matrimonios se divorcian por pequeños problemas, los cuáles se pueden resolver antes de tomar esa trascendental decisión; uno de estos es la comunicación. En este artículo queremos presentar algunos aspectos importantes de la comunicación en el matrimonio e invitar a reflexionar acerca de cómo nos comunicamos con nuestra pareja.
Existen herramientas o técnicas, con las cuáles podemos evitar problemas y discusiones inútiles que mejorarán nuestra relación matrimonial. En toda relación de pareja es inevitable discutir, lo importante es saber comunicarse de forma efectiva:

1.     Hacer tiempo para hablar:

Muchos nos sentimos identificados con frases como ¨ya no encontramos tiempo para hablar¨, o ¨vamos a dejarlo pasar para no pelear¨, ¨no sé cómo hablar a solas con él/ella¨ y luego cuando logramos establecer una conversación, siempre terminamos en peleas. Esto suele suceder cuando no incluimos en nuestro día a día, pequeñas conversaciones por estar ocupados en otras tareas que en el momento pudieran parecer más importantes.
Es importante hacer tiempo para hablar, compartir y divertirnos juntos. Las conversaciones no tienen que ser profundas, se pueden tocar temas simples de experiencias diarias, como qué hicimos durante el día, etc. Es bueno no sólo decir qué nos pasó, sino también el significado de lo que nos pasó y cómo eso nos afectó interiormente. Es bueno animarse a compartir en un nivel más profundo y animar a nuestra pareja a que también lo haga para poder mantenerse al día acerca del crecimiento personal de cada uno. Si lo hacemos correctamente, no tendremos que decir, “mi pareja ha cambiado tanto que no la reconozco”.

2.     Comunicación continua y variada:

La comunicación no sólo debe darse cuando hay un problema debe ser continua y variada. Muchas veces cuando le decimos a nuestra pareja: “tenemos que hablar”, lo que el otro entiende es: “tenemos un problema”.  Que partimos con una conversación obligatoria para poder resolver un problema. Sería ideal reservar un tiempo específico de la semana para resolver problemas y dejar el resto para relajarse o divertirse juntos.

3.     Ser sinceros:

Sin embargo, hay que saber expresarse con libertad cuando haya algo que nos moleste para no quedarnos con nada por dentro. Algunos dicen que la mejor forma de lograr esto es no acostarse a dormir disgustados, lo cual nos obliga a decir todo lo que nos molesta antes de que acabe el día. Otros opinan lo contrario, dicen que en ese momento uno está tan cansado y malhumorado que no vale la pena seguir discutiendo en la noche. Cualquiera que sea el estilo de cada quien, no lo hay que dejar pasar estas situaciones: en una de las lecturas que nos basamos para escribir este artículo relataban una historia sobre una pareja donde ella (Helena) no compartió con tiempo a su esposo ciertas dudas -su esposo llegaba tarde del trabajo todos los días. Ella estaba dolida por ello, pero no decía nada por temor a pelear. Con el tiempo, Helena empezó a sentir rencor y a pensar que el esposo le era infiel. Se creó una inseguridad muy profunda en la relación y muchas peleas surgieron a raíz de esto. Un día ella explotó y lo amenazó con irse porque le estaba siendo infiel. El esposo, sin entender, le comunicó que tenía mucha presión en el trabajo porque el jefe le dijo que lo iba a despedir por su bajo rendimiento. Él, bajo grandes niveles de presión, no había dicho nada a su esposa para no crear más tensión-.
La clave más básica para la comunicación en el matrimonio es la honestidad. Cuando alguno de la pareja deja de confiar en el otro, nunca será lo mismo. Cuando se dicen las cosas no hay espacio para las suposiciones… Hay un dicho que dice “si no lo dices, no lo sé” (si lo dudas, pregunta y no supongas).

4.     El halago:

Igualmente, un hábito favorable para los esposos es decir eso que nos encanta de la relación y de nuestra pareja. Recordar halagar más, y tratar de criticar menos. Algunas personas se proponen dar cinco halagos por cada crítica. Es importante demostrar admiración por nuestra pareja, comunicarles lo que nos gusta de ellos, darles cumplidos siempre que se pueda y no hablar con sentido de superioridad cuando presentamos una crítica. Así mismo, al momento de dar una crítica a nuestra pareja (porque a veces resulta positivo y necesario), es importante cuidar el modo de hacerlo y presentarla de la manera adecuada para que logremos el objetivo y evitemos discusiones.

5.     Cuidar la forma al hacer una crítica:

a.      Criticar la acción y no a la persona:

Para esto hay que tener en cuenta que las críticas se realizan a la acción, no a la persona, por ejemplo: si nuestra pareja tiende a dejar la ropa en el suelo, podríamos decir “me disgusta el hecho de que la ropa esté tirada en el suelo, porque la casa se ve desordenada”, evitemos decirle “no dejes la ropa en el suelo, eres un desordenado(a)”.
Cuando se va a criticar al otro, es importante que no se sienta como un ataque directo a la persona. En vez de decir: “eres un egoísta, solo te importan tus cosas y nada más”; se podría decir: “hoy me sentí un poco sola porque no tuve oportunidad de compartir mi día contigo”.

b.     Emplear la técnica del yo:

La técnica del “yo” es una herramienta que funciona en estos casos, por ejemplo: en lugar de decirle a tu pareja: “tú eres impuntual” se podría decir: “yo veo que no aprecias mi tiempo cuando llegas tarde y me haces esperar”. Esta estrategia le quita el enfoque a la persona y lo coloca en el comportamiento, así nuestra pareja no se sentirá personalmente atacada y estará más abierta a escuchar nuestras inquietudes.

c.      Encontrar el mejor momento para comunicar algún disgusto:

Una vez que hemos decidido comunicarle a nuestra pareja lo que nos molesta, es importante saber cómo y cuándo hacerlo. Por una parte, es mejor evitar hablar cuando alguno está muy molesto para prevenir los tonos de voz altos por parte de ambos. Esto requiere de esfuerzo al principio, pero si se practica se hace un proceso natural en la relación. No se debe llegar al punto de lo que algunos afirman de la siguiente manera “nosotros estamos acostumbrados a hablarnos así, tanto, que el gritar no nos afecta”. Nuestro modus operandi debe ser la paz.
Es bueno tener un plan de acción para saber qué hacer cuando sentimos que la conversación está a punto de tornarse agresiva o negativa. Si alguno grita, se para la conversación, se calman, se piden perdón, y siguen la conversación en un momento más apropiado. Es muy fácil saber que no se debe alzar la voz, pero es mucho más difícil acordarse de eso cuando se está en pleno de una discusión, pues las emociones alteradas nublan la razón. Para lograr esto es importante llegar a acuerdos previamente donde se determinen las acciones a tomar en momentos de discusiones.

d.     ¿Nunca, siempre, todo, nada?:

Otra estrategia para la comunicación efectiva es no generalizar. Cuando hablemos de nuestras inquietudes, no deberíamos usar palabras como “nunca” o “siempre”, “todo” o “nada”. Si decimos: “tú nunca me dices que me quieres”, simplemente nos estamos quejando sin ofrecer una solución y hacemos que nuestra pareja se ponga a la defensiva. Nuestra pareja nos podría responder, con todo el derecho del mundo, lo siguiente: “¿nunca, te digo que te quiero? ¿Ni una vez desde que nos conocimos?”. Es mejor usar palabras que se acerquen más a la realidad, como por ejemplo: “últimamente lo dices poco”, “me gustaría escucharte decirlo más”, “me lo dices muy pocas veces”.

e.      Conocimiento profundo del otro:

Es clave conocer y aceptar a nuestra pareja tal y como es. Si tu pareja responde más a palabras de afecto que a actos de servicio, acepta que tienes que decirle más palabras de afirmación. Hay que enfocarse en lo positivo de la relación y de la pareja en vez de intentar cambiar al otro. Es cuestión de darse cuenta de las “tantas cosas buenas que hay en la propia relación y enfocarse en eso”; lo negativo se intentará mejorar.
Christian Conen dice “hay que volverse expertos en su pareja”, conocerte y conocerle. No ames como tú quieres ser amado, ama como tu pareja quiere ser amada. Todos somos diferentes, hay que dedicarse a conocer al otro: sus más íntimos deseos, su manera de sentirse querido, su manera de comunicarse mejor.

f.      Darnos a conocer:

Comunicarse de forma adecuada requiere también que seamos muy explícitos con nuestros deseos. Las parejas no deberían estar tratando de adivinar lo que quiere el otro. Es muy común que las mujeres digan: “él debería saber lo que yo necesito ¿no me quiere lo suficiente como para averiguarlo por el mismo? ¿No me conoce lo suficiente para saber?”. La respuesta simple es que no se trata de amor o de cuánto nos conoce, se trata de que el amor no nos hace adivinos.
Tratemos de ser objetivos, uno siempre hala para su lado y la conversación gira en torno a quién tiene la razón. Lo ideal no es que cada quien luche por imponer su opinión, sino que luche por la relación, que luche por buscar soluciones, por los dos. Para esto hay que aprender a ser desprendidos, generosos y humildes.

g.     Dejar hablar:

De la misma manera que hay que aprender a hablar, también hay que aprender a dejar hablar al otro aunque nos parezca que no tenga la razón. Muchas veces queremos interrumpir con nuestra opinión, o nuestra interpretación del asunto antes de que nuestra pareja haya terminado. Cuando escuchamos, al mismo tiempo estamos preparando una respuesta en nuestra mente y analizando todas las razones por las cuales está equivocado, en vez de escuchar bien y hasta el final.
En lugar de decir “eso que dices es mentira”, podríamos decir: “no estoy 100% de acuerdo con lo que dices, pero lo que sí sé, es que estás herida y eso me duele. Vamos a hablar para poder mejorar las cosas y que los dos estemos felices.”
“Cuando tú estás molesto, incluso si es conmigo, el mundo frena y yo te quiero escuchar” diría el especialista, John Gottman. Antes de responderle a tu pareja, asegúrate que se sienta entendida y valorada. Si ésta compartió algo íntimo, hazle saber que valoras mucho ese hecho antes de devolverle tus opiniones.
Este ejercicio motiva la comunicación y aumenta la intimidad. Si se quiere que la pareja comparta cosas con uno, hay que aprender a escuchar sin juzgar, aceptando y comprendiendo. Si dice algo que nos ofende, hay que saber tomar responsabilidad por lo que uno hizo mal y no estar a la defensiva siempre.
Por último, para saber escuchar bien hay que evitar gestos de burla o de impaciencia y tener una disposición sincera de escuchar al otro.

h.     Lo que empieza bien, termina bien:

Todo esto parece sonar muy bien pero realmente a la hora de una pelea, se nos olvidan las reglas del juego y nos dejamos llevar por el momento y las consecuencias pueden ser graves. Hay que tener cuidado porque en estos momentos es cuando se dicen cosas que nunca vamos a poder borrar. Para no llegar a este punto, es importante comenzar la discusión de manera adecuada: el Dr. Gottman dice que lo que determina que una discusión termine bien o mal es el cómo comienza… empezar con negatividad sólo generará más negatividad (se puede predecir cómo va a terminar una discusión matrimonial con tan solo observar los primeros tres minutos). Así que procurar empezar bien, empezar en positivo.
Debemos tener en cuenta también que nunca se debe discutir delante de terceros y mucho menos delante de los hijos.
Para terminar, quisiéramos animar a las parejas a buscar ayuda profesional cuando encuentren que las técnicas normales de comunicación no funcionan. No hay que esperar hasta que los problemas sean muy graves o que la palabra “divorcio” sea introducida en las discusiones para buscar esta ayuda. Es mejor hacerlo temprano, cuando la pareja no haya sufrido suficiente daño y se pueden arreglar las cosas más fácilmente. Pero aún si es tarde, buscar ayuda puede salvar a un matrimonio.

¿Y tú, en qué puedes mejorar?

Escrito por: Ana Bethencourt y María Corina Haydon

Fuentes:

Barker, E. 2014/12/07. The 4 Most Common Relationship Problems — And How To Fix Them.
bakadesuyo. Recuperado de: http://www.bakadesuyo.com/2014/12/relationship-problems/?utm_source=%22Barking+Up+The+Wrong+Tree%22+Weekly+Newsletter&utm_campaign=6e126fb856-Gottman_12_7_1412_7_2014&utm_medium=email&utm_term=0_78d4c08a64-6e126fb856-56919449

Anónimo. 2015. Estrategias de comunicación (II): ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Cómo?. ysinembargotequiero. Recuperado de: http://ysinembargotequiero.com/2012/11/09/estrategias-de-comunicacion-ii-cuando-donde-como

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Cantor, D. 2014. Los malentendidos y las suposiciones pueden acabar con tu matrimonio. familias. Recuperado de: http://www.familias.com/los-malentendidos-y-las-suposiciones-pueden-acabar-con-tu-matrimonio

Gaytán, E. 2014. Es imposible comunicarme con mi pareja: es como si habláramos idiomas diferentes. familias. Recuperado de: http://www.familias.com/es-imposible-comunicarme-con-mi-pareja-es-como-si-hablaramos-idiomas-diferentes

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